Los contrabandistas que suministran combustible a las lanchas de droga en España ahora serán castigados con hasta ocho años de prisión, tras una decisión histórica que pone fin a años de impunidad por facilitar el comercio ilegal.
Hasta ahora, aquellos atrapados suministrando el vital combustible necesario para mantener en funcionamiento las lanchas narco a menudo enfrentaban solo una sanción leve.
Sin embargo, la reciente decisión ha reclasificado el suministro ilegal de combustible como un acto criminal, con posibles penas de prisión de entre tres y ocho años.
La decisión, tomada por un tribunal en Algeciras, podría marcar un punto de inflexión en la lucha contra el tráfico de drogas en el Estrecho de Gibraltar.
Suministrar combustible se ha convertido en un componente logístico crítico para los contrabandistas de drogas que operan en el Estrecho, especialmente debido a la presión policial creciente que ha obligado a los narcos a operar más lejos de la costa o en áreas más remotas, aumentando significativamente sus demandas de combustible.
Esta demanda ha llevado a un auge en la peligrosa práctica de almacenar y transportar grandes cantidades de combustible en bidones.
La decisión del tribunal se produjo después de que un juez de Algeciras liberara a un sospechoso sin fianza que había sido arrestado con 164 bidones (más de 5,000 litros) de combustible destinado a lanchas de drogas.
Este caso era típico de muchos arrestos donde la falta de una clasificación criminal específica significaba que los infractores a menudo quedaban en libertad o enfrentaban sanciones menores.
El delito no se limita solo a España, tampoco.
Los oficiales de aduanas de Gibraltar arrestaron a un presunto contrabandista de combustible tras una dramática persecución a alta velocidad cerca de Catalan Bay la noche del viernes pasado, 28 de marzo.
La persecución comenzó alrededor de las 11:50 pm después de que se avistara una embarcación semirrígida sospechosa. La embarcación de Aduanas HM Searcher inició la persecución, pero la embarcación semirrígida, que al parecer transportaba un gran cargamento de combustible, logró escapar de las Aguas Territoriales Británicas de Gibraltar.
Poco antes de la medianoche, los oficiales encontraron al presunto contrabandista escondido en el área de recuperación de Catalan Bay, vistiendo impermeables y oliendo fuertemente a combustible pero sin llevar identificación.