Nuevo impulso para desbloquear la construcción de viviendas en Mil Palmeras.

El gobierno de Orihuela está tomando medidas renovadas para desbloquear la construcción de cientos de viviendas en una parcela de segunda línea en Mil Palmeras. El ejecutivo local está buscando la aprobación del Pleno para enviar el expediente del proyecto a Valencia con la esperanza de obtener un informe favorable de impacto ambiental por parte de la Generalitat.

Los esfuerzos para avanzar con el desarrollo en el sector B1-a de Mil Palmeras han enfrentado obstáculos desde 2013. El intento más reciente fue en diciembre de 2022, cuando el entonces Concejal de Urbanismo, José Aix (Cs), inició una exposición pública de la documentación presentada por el promotor.

A pesar de estos esfuerzos, el proyecto se estancó al no poder obtener la aprobación ambiental necesaria. La falta de informes de autoridades externas fue citada como una razón clave para la incapacidad de la Generalitat para emitir un dictamen.

El proyecto ha enfrentado oposición significativa durante las exposiciones públicas. Las objeciones han venido principalmente de asociaciones vecinales locales en Campoamor y grupos ambientales como Amigos de Sierra Escalona (ASE) y Amigos de los Humedales del Sur de Alicante (AHSA).

Estos grupos siguen firmes en sus esfuerzos para evitar una mayor urbanización en la costa de Orihuela, citando preocupaciones de larga data sobre la degradación ambiental.

Los críticos argumentan que parte de la tierra en la zona de desarrollo propuesta, ubicada entre los barrancos de Rubio y Cañada Hermosa, plantea riesgos geomorfológicos según lo establecido en el mapa de inundaciones de la Comunidad Valenciana, conocido como Patricova.

Además, partes de la tierra pueden encontrarse dentro del dominio público de la zona costera, complicando aún más los planes de desarrollo.

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A pesar de estos desafíos, el ejecutivo municipal actual, liderado por PP y Vox, ha tomado un nuevo enfoque. Según un decreto firmado por el Concejal de Urbanismo Matías Ruiz y el Coordinador General Adrián Ballester, la documentación actualizada, incluidos todos los informes previamente faltantes, se enviará a la Dirección General de Urbanismo de la Generalitat. Este movimiento tiene como objetivo asegurar una nueva evaluación de impacto ambiental.

El desarrollo propuesto contempla una gran área verde central, una parcela designada para uso educativo y una superficie total de aproximadamente 159,000 metros cuadrados, con capacidad para 954 viviendas y unos 2,385 nuevos residentes estimados.

Sin embargo, las preocupaciones sobre la preservación de especies de flora protegidas, como la jarilla cabeza de gato, siguen siendo un punto de controversia.

El sector ha permanecido sin desarrollar desde la década de 1980, cuando se construyeron edificios iniciales y un hotel de manera controvertida en terrenos marítimos públicos.

Esto ocurrió justo cuando entró en vigor la Ley de Costas, complicando aún más el legado de urbanización en la zona.

Ahora, todas las miradas están puestas en la Generalitat mientras el gobierno de Orihuela da otro paso adelante en este proyecto controvertido.