La vitamina D es un nutriente que desempeña un papel importante en el mantenimiento de la salud ósea, el apoyo al sistema inmunológico y la regulación del estado de ánimo. Existe principalmente en dos formas: vitamina D2 (ergocalciferol) y vitamina D3 (colecalciferol). Comprender las diferencias entre estas dos formas es esencial para optimizar tu salud.
La vitamina D3 se sintetiza de forma natural en tu piel cuando está expuesta a la luz solar, específicamente a los rayos ultravioleta B (UVB). También se encuentra en alimentos de origen animal como las yemas de huevo, pescados grasos como el salmón y la caballa y productos lácteos fortificados. Por otro lado, la vitamina D2 suele derivarse de fuentes vegetales, incluyendo levadura y champiñones expuestos a la luz UV, lo que la convierte en una opción popular para vegetarianos y veganos.
Ambas formas están disponibles como suplementos dietéticos y a menudo se añaden a alimentos fortificados. Si bien tanto la vitamina D2 como la D3 cumplen funciones similares en tu cuerpo al apoyar la absorción de calcio y la mineralización ósea, las dos no tienen, como se pensaba, un valor nutricional similar.
La investigación ha descubierto diferencias distintas en su eficacia y cómo interactúan con varios factores fisiológicos. Esta comprensión más profunda es clave para tomar decisiones informadas sobre qué forma de suplementación de vitamina D es la más adecuada para tus necesidades de salud individuales.
El efecto de la suplementación de vitamina D no se determina solo por si tomas D2 o D3, sin embargo. Varios otros factores influyen en cómo responde tu cuerpo a estos suplementos. El estudio identificó modificadores de respuesta clave que influyen significativamente en la eficacia de la vitamina D2 y D3 en elevar los niveles de 25(OH)D en suero. Estos factores incluyen el estado de vitamina D basal, la raza, la ubicación geográfica (latitud), la dosis y la ingesta de calcio.
El estudio resaltó que los regímenes de dosificación diaria pueden reducir la brecha de eficacia entre la vitamina D2 y D3 en comparación con los horarios de dosificación menos frecuentes como semanal o mensual. Además, dosis diarias más altas de vitamina D se asociaron con diferencias más pequeñas en la eficacia entre las dos formas.
La interacción entre el calcio y el metabolismo de la vitamina D. El estudio señaló una asociación negativa entre la ingesta de calcio y los niveles de 25(OH)D sérica, especialmente en individuos con una ingesta adecuada de vitamina D. Esta interacción sugiere que mantener un equilibrio en la ingesta de calcio y vitamina D es importante para obtener beneficios óptimos para la salud.